martes, mayo 25, 2010

La fiebre de los descubridores.



Pero a mi me paso. me acuerdo una vez, en una mudanza, estábamos quitando el costroso papel de pared, sobado y pegajoso, detrás apareció un dibujo: una cara de perfil, con una nariz prominente y cuatro dientes. En su calva había una cordillera: un chichón, con otro chichón más pequeño encima, en la que había otro chichón...y así hasta seis. Era casi infinito. Grandioso. Después de contemplarlo extasiada unos instantes, decidí mostrárselo a mi familia, que acudió presta y gozosa.