miércoles, septiembre 15, 2010

a mi plín.


dura como el apatito.

Voy a hablar de gente realmente dura:
El pueblo de mi padre está en el valle Esgueva, o estaba, que no sé si tiene habitantes ya.
Antes de que estuviese habitado por arbustos rodantes y viento silbando entre las tejas había cowboys...o eso pensaba yo de los rednecks del valle Esgueva: no tenían sombreros, pero tenían gorras de propaganda de fertilizantes y pesticidas carcomidas por el sol, que portaban con orgullo mientras atravesaban los terrenos galopando sus tractores. Su piel de arcilla, siempre estaba en sequía, resquebrajada y árida.
Cuando ibamos al bar a por helados, si no estaban discutiendo sobre el tiempo, jugando al dominó, ni viendo la tele, se reían mucho sin importarles los dientes que les quedaran. Muchas veces se reían de nosotros, los niños. Yo siempre entraba en el bar deseando que no me vieran. Me daban miedo porque me robaban la nariz, pero luego no me la querían devolver. Además me molestaba mucho que quisiesen cambiarme monedas de duro por mis monedas de veinticinco pesetas.